me completan

Viölinista de Oz.





'Fiesta pagana' de Mägo de Oz es una de las canciones que llevo escuchando desde que pisé este mundo. De esas canciones que te despiertan un instinto que ni queriendo en un momento aleatorio podrías sacar al exterior, tan sólo cuando la escuchas. Me define, hasta tal punto que gran parte de mis amigos la escucharon por primera vez por mi euforia de ponerla un día sí y otro también; de hacer que se la aprendan de tanto escucharla; de que les guste; de ponérsela hasta en la ducha en modo repetición hasta que el móvil reviente; de sacarla de oído; de tararear las notas por la calle; de interpretar sonidos con la boca haciendo de todos los instrumentos que posee la canción, ya sea violín, flauta travesera, guitarra eléctrica o voz; de quedarme ronca en viajes y viajes estando en la discoteca de un barco con mis amigos, con cientos de personas, escuchando lo que definiríamos como 'música cani', y que a las tres de la madrugada, cuando todo está muerto, haya una última señal de esperanza que avive los corazones de todo el mundo y saque fuerzas de flaqueza, sí, de esas que piensas que no tienes y aparecen cuando más las necesitas, y es que para esta canción nunca faltan fuerzas. ¿Un factor imprescindible? El destino, que me ha dado el placer de conocer la última semana de segundo de bachillerato, a un par de personas maravillosas que han hecho que una canción que enseñaba y tocaba con mis amigos los violinistas, vaya más allá y pueda ser interpretada por todos esos instrumentos que llegaron por casualidad y me han ido ganando poquito a poco, día a día, hasta llegar a la cima de lo que nunca antes había llegado: a tocarla delante de cientos y cientos de personas, de intentar animar un día con sentimientos encontrados como es una graduación, en la que la gran mayoría de ellos, que dejaban atrás tantos momentos, se emocionaban. Y lo conseguimos. Pero esto no acaba aquí, siempre hay que aspirar a más mientras se pueda, y quien quiere, puede.

Gracias a todas las personas que nos ayudan a dar un paso adelante cada día, a las que se dejan enseñar, a las que nos ayudan a mejorar, a las que nos animan, a las que invierten su tiempo en vernos a este tipo de conciertos después de horas y horas de clase perdidas, de madrugones y tardes dedicadas para finalmente compensar todo esto dando lo mejor de nosotros, porque sin ellas, nada de esto sería posible y es lo que verdaderamente cuenta. 

¿La elección más acertada y decidida que he tomado hasta nuestros días? Seguir tocando el violín, como estilo de vida.

3 comentarios:

Arien Ruiz dijo...

Hola guapa!
Sii, demasiado tiempo!! Vas a volver por aqui??
La verdad es que si, lo bueno de la vida es que tenemos que seguir esforzándonos para conseguir dar lo mejor de nosotros mismos :)
Un besazo

Clara Calvo Fernández dijo...

Que pasada!! y esa canción es genial

Mirando las Estrellas dijo...

Que bonit, me a encantado el ambiente que le da la musica a todo el blog.
http://mirando-lasestrellas.blogspot.com.es/